5 REGALOS MARAVILLOSOS QUE PUEDE DARTE TU NIÑO INTERIOR

13

Dentro de cada uno de nosotros se esconde un niño pequeño. La mayoría de las personas no le presta atención y, como resultado, ese niño se va haciendo cada vez más diminuto, se va desdibujando. Sin embargo, por mucho que lo obviemos, no desaparece por completo. De hecho, cuando aprendemos a conectar con nuestro niño interior descubrimos con asombro que tiene regalos maravillosos que hacernos.

¿Quién es ese niño que habita en ti?

Todos llevamos dentro el niño que fuimos una vez. Ese niño interior aún atesora nuestras primeras ilusiones, esas que al crecer dejamos de lado porque eran una “locura”, también custodia con celo la alegría de la infancia y la capacidad de asombro. No obstante, ese niño también tiene las marcas de las heridas emocionales que hemos sufrido y carga el peso de los conflictos no resueltos. Por eso, solemos guardar esa parte de nosotros bajo llave.

Nuestro “niño interior” custodia con celo la alegría de la infancia y la capacidad de asombro.

nic3b1o-interior

Sin embargo, el niño interior toma el mando en algunas situaciones, sobre todo en periodos de gran estrés. Por eso, en momentos de mucha tensión podemos sufrir auténticas rabietas, como si fuéramos un niño de tres años. A esto se le conoce como “conductas regresivas”, comportamientos propios de una etapa anterior, generalmente la infancia o la adolescencia, que nos hacen sentir más “seguros” pero que se consideran inapropiados para los adultos.

El niño interior es esa parte de nosotros que a menudo escondemos detrás de las máscaras sociales, las que usamos cada día para relacionarnos con los demás y nos quitamos o nos ponemos en dependencia de la situación. Descubrir ese niño interior puede asustar, pero también es una experiencia maravillosa.

Los cambios que experimentarás al conectar con tu niño interior

  1. Abrazar tu vulnerabilidad

Nuestro niño interior guarda memoria de muchas de las heridas emocionales que hemos sufrido a lo largo de la vida, por lo que es un recuerdo de nuestra vulnerabilidad. En una sociedad que prioriza la fortaleza, la vulnerabilidad puede llegar a ser considerada como un defecto pero en realidad se trata de uno de los mayores regalos que puede hacernos nuestro niño interior. De hecho, las investigaciones psicológicas indican que las personas que no son capaces de reconocer su vulnerabilidad son más propensas a desarrollar comportamientos de riesgo y, por ende, a enfermar. Por eso, reconocer nuestra vulnerabilidad no solo implica ser conscientes de que nos pueden herir sino también tomar las medidas necesarias para protegernos.

Las personas incapaces de reconocer su vulnerabilidad son más propensas a desarrollar comportamientos de riesgo y, por ende, a enfermar. Foto: Josh Willink

  1. Reencontrar la capacidad de asombro

Para los niños todo es nuevo, cada paso es una aventura y encierra un descubrimiento. Sin embargo, al crecer perdemos esa capacidad de asombro, dejamos de prestarle atención a los pequeños detalles y comenzamos a dar todo por sentado. Conectar con nuestro niño interior nos permitirá reencontrar esa capacidad dormida, volver a entusiasmarnos con las pequeñas cosas y asombrarnos ante su belleza. Y ese es uno de los caminos más directos hacia la felicidad.

creativo

“Todos los adultos fueron una vez niños, aunque pocos lo recuerdan” – Antoine de Saint-Exupéry

  1. Comprenderte mejor

A medida que conectamos con nuestro niño interior, profundizamos en nuestra esencia. Cuando dejamos de mirar continuamente hacia afuera y comenzamos a mirar dentro de nosotros, reconectamos con nuestros impulsos, sueños, necesidades e ilusiones. Este viaje también es una oportunidad para hacer las paces con nuestro pasado, sanar las viejas heridas y aprender de los errores cometidos. Por supuesto, también nos zambulliremos en nuestros miedos, inseguridades, preocupaciones y pensamientos negativos. Esa parte también forma parte de nosotros y nos ayudará a conocernos mejor.

 

Nuestro niño interior es una oportunidad para hacer las paces con nuestro pasado, sanar las viejas heridas y aprender de los errores cometidos

  1. Redescubrir el placer de jugar

Pensamos que el juego es patrimonio exclusivo de la infancia, pero no es así. De hecho, el juego nos permite aliviar el estrés y la ansiedad, además de estimular la  creatividad y generar nuevos patrones de pensamiento. Jugar significa recuperar la espontaneidad y la pasión. En este sentido, un estudio publicado en la revista Nature descubrió que cuando los músicos improvisaban, la corteza dorsolateral prefrontal, una zona relacionada con la planificación de las acciones y la censura, prácticamente se apagaba. Esto significa que cuando jugamos nuestro cerebro permite que fluyan nuevas ideas y nos sentimos más libres. Reconectar con nuestro niño interior nos permitirá volver a disfrutar del placer del juego.

nino_amor_naturaleza21

Jugar significa recuperar la espontaneidad y la pasión. Foto: Scott Webb

“Lo opuesto del juego no es el trabajo, sino la depresión” –  Stuart Brown

  1. Luchar por tus sueños

Hay quienes piensan que su niño interior es vulnerable, frágil e inmaduro, pero no siempre es así. De hecho, si nos fijamos en los niños nos daremos cuenta de quepueden llegar a ser muy tozudos y perseverantes cuando se proponen algo y no es fácil hacerles cambiar de opinión. Esa firmeza y valentía para luchar por lo que quieren, aunque todo esté en su contra, también es uno de los regalos que obtenemos al abrazar a nuestro niño interior. No solo nos ayudará a descubrir nuestras verdaderas necesidades sino que también nos da el coraje para seguir nuestros sueños.

La valentía para luchar por lo que quieren, aunque todo esté en su contra, también es uno de los regalos que obtenemos al abrazar a nuestro niño interior. Foto: Maxim Matveev

 

Por: Jennifer Delgado

Artículo publicado en:muhimu.es

También podría gustarte Más del autor

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.