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¿Qué podemos hacer cuando sospechamos que un adolescente toma drogas?

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La adolescencia es una época de muchos cambios, todos ellos con el fin de prepararnos para el paso de la niñez a la vida adulta. Pero no es fácil afrontar todo esto. Nuestro cuerpo y nuestra mente evolucionan a una velocidad vertiginosa y es complicado ponerle un orden a todo esto.

Por ello, es una etapa clave en la vida. Es más fácil aquí que se adopten conductas de riesgo que ponen en peligro la salud de las personas. Se pueden dar relaciones sexuales sin protección que conlleven embarazos no deseados o contagio de enfermedades de transmisión sexual. Pero también hay otro peligro que suele empezar en estas edades: el consumo de drogas.

¿Cuáles son las drogas que más consumen los adolescentes?

En la actualidad, se ha demostrado que hay un alto consumo de cannabis y drogas de síntesis entre los adolescentes. En estos años tan críticos de la evolución de la persona, experimentar con este tipo de sustancias tiene consecuencias muy perjudiciales para los jóvenes. Puede dificultar su desarrollo emocional, físico y mental, además de ser un factor de fracaso escolar.

Ahora bien, ¿qué hachís se fuma en los porros? Es una pasta con forma de bolas o barras de color marrón que se elabora a partir de la resina del cannabis. Para su consumo, se mezcla con el tabaco y se lía en cigarrillos. Generalmente, el hachís se consume porque relaja y desinhibe a las personas. Así, puede ayudar a que se relacionen con los demás.

¿Y las pastillas de qué están compuestas? Pues llevan sustancias anfetamínicas y alucinógenas. El éxtasis se elabora en laboratorios y se suelen consumir porque producen sensaciones de empatía, autoestima elevada, euforia y aumento del deseo sexual. Así, fomentan la des inhibición y la sociabilidad.

 

¿Cómo podemos prevenir el consumo de drogas en los adolescentes?

Una vez que sabemos cuáles son las drogas que más consumen los jóvenes, hablemos de cómo podemos prevenirlo. Lo mejor que pueden hacer los padres en este aspecto es trabajar con sus hijos antes de que estos lleguen a  la adolescencia. ¿Cómo? Fomentando su autoestima, su autonomía y su responsabilidad. Desde pequeños, hay que hablar con ellos y escucharles, así como conocer sus amistades y alentar un estilo de vida saludable.

Es fundamental que los hijos se sientan queridos, así como ponerles límites y normas razonables. Por otro lado, es de vital importancia que los padres prediquen con el ejemplo en este tema. A parte de realizar esto a lo largo de toda su vida, hay que hablar con ellos sobre las drogas y su consumo antes de que ellos empiecen su batalla personal por hacerse con la independencia, para poder prevenirlo.

¿Cuál es el momento idóneo para ello? Cuando tienen entre 9 y 12 años, edades en las que los mensajes de los progenitores todavía se reciben sin tanta resistencia como en la adolescencia. Es relevante aquí que les hablemos de los efectos adversos de estas sustancias. En concreto, que las pastillas pueden contener cualquier otro tipo de sustancias y pueden provocar hipotermia, así como graves trastornos mentales.

Además, a largo plazo provocan insuficiencia hepática y renal, trastornos cardiovasculares y problemas de memoria. Los porros, ya a corto plazo pueden provocar alteraciones sensoriales, dificultades en la expresión verbal, en la memoria inmediata, en la concentración el aprendizaje. Así mismo puede conllevar problemas cardiovasculares, respiratorios, endocrinos y sexuales.

¿Por qué podemos sospechar que un adolescente está consumiendo drogas?

Hay una serie de síntomas que nos pueden dar pistas de si un adolescente está tomando drogas o no. Por ejemplo, que esté teniendo problemas de aprendizaje con repercusiones serias en su rendimiento escolar. También que tenga serias dificultades para levantarse por la mañana, así como el incumplimiento de responsabilidades o cambios de carácter.

Por otro lado, puede haber ocultación y retraimiento en la familia. Además, pueden aparecer problemas económicos o multas por consumo en lugares públicos. De forma concreta, si ha fumado porros, el joven puede aparecer con los ojos rojos, así como riéndose de forma exagerada. Si el consumo ha sido de pastillas en el fin de semana, después puede presentar irritabilidad y ánimo decaído.

Es importante ser cautos con todo esto, ya que hay veces que esto se da de forma normal en esta etapa de la vida sin que haya un consumo de sustancias. Por ello, si creemos que un adolescente está abusando de este tipo de sustancias, no es conveniente obligarle por la fuerza y de primeras a que se haga un test toxicológico, ya que, de esta manera, dificultaremos la confianza y la relación con los jóvenes.

¿Qué medidas no ayudan si hay consumo de drogas?

Llegados a este punto, hay una serie de cosas que debemos evitar si queremos ayudar al adolescente. Le hacemos un flaco favor si evitamos e ignoramos el tema, confiando en que ya se le pasará. Además, si minimizamos el asunto, contribuiremos a que siga sin percibir el riesgo asociado al consumo. En esta línea, si permitimos que consuma en casa estaremos cometiendo un error.

Pero, igual que podemos pecar de permisivos, corremos el riesgo de ser extremadamente rígidos. Si les soltamos un monólogo extenso sobre el tema, vamos a provocar que el adolescente deje de escucharnos. Así mismo, si recurrimos en amenazas y órdenes, lo que vamos a fomentar ese que el joven consuma más en un acto de rebeldía, tan propio de estas edades.

En la misma línea, si somos catastrofistas y dramatizamos la situación, podemos hacer que sientan más curiosidad al respecto, además de provocar que nos oculten todo aquello que nos genere preocupación. Esto también pueden hacerlo si notan que empezamos a vigilarles y espiarles. Por último, algo que tampoco debemos hacer es humillarles.

¿Qué es lo que sí podemos hacer si hay consumo de drogas?

Una vez que sabemos lo que no debemos hacer, conozcamos cómo ayudar a los adolescentes que consumen sustancias. Es sumamente importante que actuemos y hablemos del tema de forma tranquila y serena, evitando enfrentamientos y reacciones de rabia. En esta línea, debemos recordar lo que supone estar en esta etapa de la vida, así como informarnos de lo que son las drogas y la adicción para lograr transmitírselo a ellos adecuadamente.

Es relevante aclarar si el consumo del adolescente es ocasional, experimental, habitual o ya hay dependencia. Para ello, hay que tratar de dialogar de forma cercana, para que así puedan explicar por qué están consumiendo. Si de esta forma descubrimos que lo hacen para no pensar en sus problemas o aliviar la rabia y el dolor, es conveniente buscar recursos y alternativas que realmente lo ayuden con estos aspectos, puesto que las drogas solo aumentan la pendiente de lo que ya de por sí es un camino cuesta arriba.

También hay que plantear unas normas que entiendan que les ayudan a crecer como personas y lograr madurez, pasando del control externo al autocontrol. En sintonía con esto, les debemos ayudar a plantearse objetivos a medio y largo plazo, que dependan de su esfuerzo personal. Así, conseguirán recompensas más satisfactorias que aquellas que consiguen de forma inmediata con el consumo de drogas.

Por último, además de ayudar a los adolescentes como adultos que se preocupan de su bienestar, no hay que olvidar que nosotros llegamos hasta donde llegamos. En este sentido, es importante recordar que se puede y se debe pedir ayuda a nivel profesional, ya que así conseguiremos hacerle frente al abuso de sustancias de forma completa.

 

Laura Reguera Carretero

Psicóloga clínica

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