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Cómo desarrollar la resiliencia en niños y adolescentes.

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La Asociación Americana de Psicología ha publicado 10 consejos para desarrollar la resiliencia en niños y adolescentes en su guía de Resiliencia para padres y maestros.

Es cierto que los padres occidentales tenemos la tendencia a idealizar la niñez, queremos tener la visión de la niñez como una época en la que no existen los problemas o las preocupaciones, pero en la realidad esto no es cierto. La infancia es un momento más de la vida del ser humano, ser niño no protege contra la tristeza, la depresión o los traumas. Es más, los problemas a esta edad pueden parecer incluso más grandes de lo que en sí son porque los niños no tienen desarrolladas aún las estrategias cognitivas, emocionales o relacionales necesarias para hacerles frente.

Ser niño no ofrece ninguna protección contra los daños emocionales y los traumas que pueden enfrentar los niños. No nos damos cuenta pero en muchas ocasiones empujamos a nuestros hijos a enfrentarse a diferentes problemas como por ejemplo la adaptación al colegio, a una nueva clase, en otras, sin saberlo, son intimidados por sus compañeros, o incluso algunos deben soportar el abuso en el hogar. Si a todo ello le sumamos la incertidumbre que forma parte del crecimiento, la infancia puede ser cualquier cosa menos una época sin problemas. La aptitud para desarrollarse pese a estos desafíos surge de la capacidad de resiliencia.

La resiliencia puede aprenderse.

La resiliencia es la capacidad para afrontar con éxito las adversidades, los problemas, la enfermedad, los traumas, las tragedias a las que una persona se ve sometida a lo largo de una etapa de su vida, ya sea niño o adulto.

Desarrollar resiliencia puede ayudar a manejar el estrés y los sentimientos de ansiedad e incertidumbre. Sin embargo, que los niños sean resilientes no significa que no experimentarán dificultades o angustia. El dolor emocional y la tristeza son comunes cuando tenemos un trauma de importancia o una pérdida personal, o incluso cuando nos enteramos de la pérdida o trauma de otra persona.

La buena noticia es que la resiliencia es una capacidad que puede aprenderse.

Todos podemos desarrollar resiliencia y ayudar a que nuestros hijos la desarrollen también. Implica conductas, pensamientos y acciones que pueden aprenderse con el paso del tiempo. A continuación, presentamos consejos para desarrollar la resiliencia.

  • Enséñale a hacer amigos.
Enseña a tu hijo cómo hacer amigos, inclusive la capacidad de sentir  empatía o de sentir el dolor del otro. Anímale a aprender a ser amigo para poder tener amigos. Tener una red familiar fuerte para respaldar a nuestro hijo ante las desilusiones y heridas inevitables. En la escuela, hay que estar atento al hecho de que ningún niño esté aislado. Relacionarse con las personas brinda apoyo social y fortalece la resiliencia.
  • Ayuda a tu hijo haciendo que ayude a otros.
Ayudar a otros puede permitir a los niños a superar la sensación de que no pueden hacer nada. Anima siempre que puedas a tu hijo a implicarse y a realizar trabajos voluntarios apropiados para su edad, o pídele ayuda con alguna tarea que él pueda hacer.
  • Mantén  una rutina diaria.
Respetar una rutina puede ser reconfortante para los niños, en especial para los más pequeños que anhelan estructuras en su vida. Anima a tu hijo a desarrollar sus propias rutinas.
  • Tómate un descanso.
Si bien es importante seguir las rutinas, preocuparse incesantemente puede resultar contraproducente. Enseña a tu hijo cómo concentrarse en algo distinto a lo que le preocupa. Es importante  que nos demos cuenta de las cosas a las que nuestro hijo está expuesto y que puedan ser inquietantes; sean noticias, Internet o conversaciones que oyen por casualidad. Asegúrate de que tu hijo tome un descanso de esas cosas si le causan inquietud.
  • Enseña a tu hijo a cuidar de sí mismo.
Sé un buen ejemplo y enseña a su hijo la importancia de una alimentación sana, de hacer deporte y descansar. Asegúrate de que tu hijo tenga tiempo para divertirse y de que no tenga programado cada minuto de su vida sin ningún momento para relajarse.
  • Avanza hacia tus metas.
Debemos enseñar a nuestros hijos a fijarse metas razonables y luego a avanzar para lograr alcanzarlas. Avanzar hacia esa meta, incluso con un paso muy pequeño, y recibir elogios por hacerlo hará que tu hijo se concentre en su logro en lugar de fijarse en lo que no logró y puede ayudarle a desarrollar resiliencia para salir adelante ante los desafíos.
  • Alimenta una autoestima positiva.
Ayude a su hijo a recordar cómo pudo lidiar satisfactoriamente con dificultades en el pasado y luego ayúdalo a entender que esos desafíos pasados lo ayudan a desarrollar la fortaleza para manejar desafíos futuros. Ayuda a tu hijo a que aprenda a confiar en sí mismo para resolver los problemas y tomar las decisiones adecuadas. Enséñale  a tomar la vida con humor y la capacidad de reírse de sí mismo.
  • Mantengamos las cosas en perspectiva y una actitud positiva
Cuando nuestro hijo esté viviendo sucesos dolorosos debemos ayudarle a ver la situación en un contexto más amplio y a mantener una visión de largo plazo. Si bien nuestro hijo puede ser demasiado pequeño o joven para ver las cosas a largo plazo por sí mismo, intenta ayudarlo a ver que existe un futuro más allá de la situación actual y que el futuro puede ser bueno. Una actitud optimista y positiva permite que nuestro hijo se dé cuenta de las cosas buenas de la vida y seguir adelante incluso en los momentos más difíciles.
  • Busque oportunidades para el autodescubrimiento
Los momentos difíciles suelen ser los momentos en los que los niños aprenden más sobre sí mismos. Ayudemos a nuestros hijos a ver cómo lo que está viviendo puede enseñarle a entender de qué está hecho.
  • Aceptar que el cambio es parte de la vida
Los cambios pueden a menudo ser terribles para los niños y adolescentes. Ayudemos a nuestros hijos  a ver que el cambio forma parte de la vida y que se puede reemplazar con nuevas metas a aquéllas que puedan haberse convertido en inalcanzables.

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