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Cómo resolver un problema según Einstein

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Nos hemos acostumbrado a una acción mental que impide que toquemos la realidad tangible: el crear en nuestra cabeza constantemente listas y listas de tareas y problemas que requieren de una de solución para poder mantener nuestro bienestar. El problema es que a medida que vamos madurando interiormente, los acertijos y barreras que generamos, en ocasiones de forma inconsciente, pueden dar lugar a grandes bloqueos.

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Ello nos puede empujar a no ser quién somos o simplemente a vivir de una manera incongruente con nuestros pensamientos. Una buena idea para solucionar cualquier obstáculo tiene que ver con nuestro “ser interior”. Nos referimos a practicar actitudes como la voluntad, constancia, decisión y saber analizar de forma práctica nuestro entorno.

Además, algo que aprendemos con el paso del tiempo es que todas las situaciones, incluso aquellas que percibimos como negativas, nos proporcionan tarde o temprano un bello aprendizaje para nuestro crecimiento personal. Para facilitarte aún más dichos bloqueos y resolución de problemas, hoy te contamos los mejores consejos que el propio Albert Einstein aplicaba en su trabajo para salir de sus propios bloqueos.

Reformula la tarea

Muchas son las veces que no nos paramos a valorar de qué forma podemos hacer más fácil el camino hacia el objetivo, dado un problema. Pues bien, una herramienta que podemos emplear para ello es el reformular nuestra tarea en voz alta.

De esta forma nos hacemos espectadores de nosotros mismos escuchando nuestra voz y percibiendo la situación en una perspectiva diferente. Además, si gozamos de la compañía de nuestro entorno, alguien que pertenezca a este nos puede dar una ayuda para realizar este paso.

Recuerda el gran poder que tienen las palabras en nuestro lenguaje y cómo podemos emplearlas en nuestro beneficio. Por ello, tomate un buen tiempo para re-formular adecuadamente tu tarea.

Un ejemplo de re-formulación del problema muchas veces tiene que ver con cómo colocamos en la propia definición del problema a los actores que participan en el mismo. Por ejemplo, no es lo mismo “intentar que te asciendan” que “intentar ascender”. En el primer caso, el poder lo tiene el otro en el segundo lo tienes tú. En los dos casos se persigue el mismo objetivo: ascender.

Tampoco es lo mismo formular un problema en general -“voy a intentar ascender”- que desgranar el problema en fases: tengo que llegar antes al trabajo, tengo que ser más ordenado en la forma de presentar los informes, tengo que participar más en las reuniones, etc.

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“No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”
-Albert Einstein-

Entiende el escenario del problema

Una de las primeras acciones mentales que antes automatizan los espías cuando se encuentran en un lugar tiene que ver con identificar las salidas del mismo. Con esto no quiero decirte que tienes que identificar las posibles salidas a tu problema, que también, sino que cuando resuelvas un problema lo mejor que puedes hacer es familiarizarte con el propio problema y el escenario en el que lo vas a tener que resolver.

En este escenario hay muchos elementos importantes. En primer lugar se encuentran las partes más delicadas -objetos más delicados- del problema. Saber donde están hará que empieces por proteger esas zonas en caso de tener que protegerte. En segundo lugar, están tus capacidades para desenvolverte en ese escenario y no en otro.

Piensa con los recursos con los que cuentas, ya sean humanos (personas de apoyo), materiales o de tiempo. Esto es importante porque muchas veces merece la pena trabajar en el escenario antes de enfrentarse al problema. Ya sea consiguiendo la ayuda de alguien que consideras relevante, formándote mejor en algún aspecto o intentando conseguir una prorroga.

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Piensa en tu problema como una experiencia enriquecedora.

Un problema habitualmente tiene la virtud de sacarnos de nuestra zona de confort, de retarnos y de hacer que pongamos a prueba nuestras capacidades. Enfrentándonos a ellos nos hacemos una idea de las mismas. Así, podemos tener un cajón entero lleno de títulos pero, ¿de qué sirve si no sabemos resolver los problemas que se plantean en alguna profesión?

De esta manera, si entiendes que el problema tiene algo que ofrecerte tendrás una motivación para enfrentarlo, para levantarte cuando tropieces ne alguno de los pasos y sabrás crear una historia con él para integrarlo en tu vida de manera que se convierta en algo mucho más rico que un simple incordio o molestia.

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

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