Elección de pareja: Buenas intenciones, ¿Pero qué con las decisiones?

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Tener el gran privilegio de escuchar a tantas y tantas parejas en el consultorio, me ha llevado a reflexionar mucho sobre el tema de la elección de la pareja, de los parámetros que hemos adoptado sobre la persona que deseamos nos acompañe durante “toda la vida”, y sobre todo lo que este tema lleva de largo como de ancho.

Lo que sí puedo darme cuenta es que todos y todas estamos llenos de buenas intenciones, de buenos deseos, de buenos anhelos que nos llevan, por una parte a idealizar las relaciones y las personas como también a generarnos unas expectativas en muchas ocasiones irreales, que lo único que hacen más adelante es causarnos grandes frustraciones.

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Quiero compartirles algunos elementos importantes que espero les ayuden a pasar de las buenas intenciones a tomar buenas decisiones.

  1. Revisa tu historia de vida. Dice el famoso refrán “Si no conoces tu historia, estás condenado a repetirla.” Y es verdad… para construir pareja debemos conocer, comprender y resignificar nuestra historia de vida primero, ya que muchas personas se aventuran “literalmente” a construir pareja con pocos meses de salir, en pleno enamoramiento y sin entender quiénes son y sin analizar las heridas de su alma, lo que posiblemente los llevará a apresurarse y con pocos elementos para tomar decisiones. Así que empieza por conocer Tu historia.
  2. No decidas en pleno enamoramiento. Como bien se conoce el enamoramiento es necesario para que las relaciones se comiencen a gestar, pero indiscutiblemente es una etapa que se acaba; por eso es importante, que durante este fenómeno no se tomen decisiones definitivas sobre la vida en pareja, ya que se está mostrando la mejor cara, maquillando comportamientos, actitudes, y siendo condescendiente en todo y por todo para lograr estar con la persona que se quiere.  Por eso espera, se paciente, permite que la relación se aterrice y se vayan dando más elementos que te ayudarán a darte cuenta si es la persona o no que deseas para continuar tu vida afectiva.
  3. Se requiere tiempo para madurar. Casi todo en la vida requiere de tiempo para construirse, gestarse, lograrse, y la relación de pareja no es la excepción. ¿Por qué tanta prisa para vivir con alguien? ¿Es presión, ilusión, no me aguanto mi casa, no quiero estar solo/a, me está dejando el tren, es que si podré encontrar otra persona tan buena como él o como ella? Entre otras. Muchas personas no se atreven a pensar en nada, simplemente se dejan llevar y luego al haber tomado las decisiones no asumen la responsabilidad de la misma sino que le vuelcan al otro toda la responsabilidad para sentirse mejor. Por eso es mejor primero pensar y analizar para después actuar.
  4. Trabaja la Espiritualidad. Si tu vida está impregnada de esta dimensión tan importante, te asumes con disciplina y trabajas en estos aspectos; lograrás poder discernir bien tus decisiones, sabiendo que cuentas con la paz, la tranquilidad y la confianza en tu proceso reflexivo lo que te llevará a mejores elementos, como una “brújula” o referente guía, para la toma de tus decisiones.
  5.  Busca ayuda, consulta. Si no logras enfocarte, si te cuesta tomar decisiones, busca ayuda, no te quedes inmerso en el problema, porque el tiempo pasa, las cosas se agravan, no resuelves y al final te lamentarás y posiblemente te dirás “Tengo buenas intenciones, pero ¿Qué pasa con mis decisiones?”.

“No soy producto de mis circunstancias, soy producto de mis decisiones. “

Steven Covey

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Lina María García H

Psicóloga y terapeuta de pareja

Clínica para la Familia

lina.garcia@clinicaparalafamilia.com

 

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