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Estimulación temprana en niños con discapacidad

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Naomi Toma
Psicóloga y Terapeuta

Sabemos que los primeros años de vida de nuestro bebé son claves para su desarrollo posterior. Es allí donde tenemos la oportunidad de afianzar nuestro vínculo con él, mientras fortalecemos sus capacidades sensoriales, cognitivas, psíquicas y socio-afectivas. Los espacios de estimulación temprana ofrecen una alternativa de acompañamiento en esta etapa, utilizando diversas técnicas y actividades que orientarán a los padres respecto a cómo complementar y potenciar todo lo que se encuentre en las posibilidades de su niño según su edad, sin perder de vista que el pequeño es el protagonista y agente activo en este camino. Esto aplica para todos los bebés, incluyendo a aquellos con dificultades o discapacidades a nivel físico o mental.

En el caso de un niño con discapacidad o necesidades especiales, se tomará en cuenta los aspectos que necesitarán de especial atención y que probablemente tomarán más tiempo y dedicación. Por ello, es importante que los padres puedan informarse todo lo que puedan sobre la condición de su niño desde el inicio, pues cada una, sea transitoria o permanente, presenta características específicas que deberán ser entendidas desde diversas áreas.

Así por ejemplo, saber que un niño con Síndrome de Down suele presentar disminución en el tono muscular (hipotonía) nos ayudará a enfatizar en los masajes sensoriales y/o buscar el apoyo de un fisioterapeuta dentro de las actividades que tenemos pensadas para él en su estimulación temprana. En esta y otro tipo de condiciones, podemos acudir también a fonoaudiólogos, pedagogos, psicólogos y otros especialistas que facilitarán según cada caso.

Estimulación para todos

La estimulación temprana es aconsejable para todo tipo y grado de discapacidad sensorial (visual o auditiva), motriz (parálisis) intelectual (retraso mental) o comunicativa (trastornos generalizados del desarrollo). La infancia es un periodo de gran plasticidad neuronal, lo que brinda mayor capacidad adaptativa al sistema nervioso del pequeño para adaptarse o contrarrestrar los efectos que una lesión haya podido causar en sus células. Es por ello que esta etapa es crucial, y no debemos dejar de facilitar actividades para que el bebé vaya tomando conciencia de su entorno, despertando su interés para explorar objetos y expresiones, entender algunos conceptos, y posteriormente utilizar estrategias para resolver pequeños problemas.

En caso de que la discapacidad sea en diversas áreas, se empezará por aquella que más dificulta su inclusión y/o incapacita al pequeño, orientándolo en la adquisición de hábitos para alcanzar mayor autonomía. Que el niño logre valerse por sí mismo es el objetivo a largo plazo de todas las intervenciones a este nivel, así como reducir los efectos de su condición especial sobre el conjunto de su desarrollo global. Otros objetivos en el camino de la estimulación temprana en niños con discapacidad son introducir los mecanismos necesarios de compensación, eliminación de barreras y adaptación a sus necesidades específicas, reducir la probabilidad de aparición de déficit secundarios o asociados a algún trastorno, y atender o cubrir las necesidades de la familia y el entono en el que vive el niño. No debemos perder de vista que la atención debe ser siempre integral, sin dejar de lado aquellas otras áreas en las que no se evidencia tanto retraso.

Avanzando a su propio ritmo

Es muy importante resaltar que la estimulación temprana no pretende “adelantar” al niño en sus logros, sino que le permite ejercitar sus procesos naturales de vida. El desarrollo infantil siempre debe ser mirado de manera secuencial y única, pues cada bebé avanzará a su propio ritmo y según sus posibilidades. Por ello, es recomendable no comparar a nuestro niño con otros que tienen o no la misma condición, sino respetar cada momento y sobre todo, hacer que la estimulación se convierta en un espacio de disfrute y compartir. Poco a poco nos iremos dando cuenta de que nuestro niño, además de necesidades especiales tiene también habilidades especiales, y son estas las que desarrollaremos al máximo. Para ello, requeriremos de muchísima observación y vínculo continuo dentro y fuera de las salas de estimulación.

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