Como hemos visto, la principal incidencia de diabetes se debe al tipo 2. Y el peso de este tipo de diabetes recae, en gran medida, en los hábitos alimenticios. De hecho, existe un componente al que podemos culpar en gran medida, sin lugar a dudas. Hablamos del azúcar. El azúcar en sí no es malo. Pero el exceso de azúcar en la dieta es increíblemente perjudicial. Así lo llevan advirtiendo los expertos en nutrición desde hace tiempo. Reino Unido aprobaba recientemente un impuesto sobre las bebidas azucaradas como medida preventiva. En 2014, México se volvía pionera en esto de los impuestos a las sodas y bebidas azucaradas debido a su extraordinario consumo. Estas medidas, más allá del asunto económico, tiene una finalidad clara: proteger la salud. Efectivamente, las bebidas azucaradas, como ya os contamos, contienen un enorme aporte de azúcar. En la gran mayoría de los casos son responsables de que sobrepasemos, con creces, el aporte diario recomendado de azúcar. Pero no son los únicos alimentos. El azúcar se esconde en todo tipo de productos en cantidades ingentes. Aunque no deberíamos consumir más de cuarenta y ocho gramos de azúcar al día, según la OMS, lo cierto es que solemos sobrepasar los cien diarios con facilidad.

¿Cómo combatir la diabetes?

Puesto que el principal tipo de diabetes tiene su origen en una cuestión de hábitos, se puede prevenir fácilmente. Para ello, según muestran los estudios, solo tenemos que cambiar nuestros hábitos alimenticios y físicos. Por ejemplo, es importante mantener un peso corporal saludable; hacer, al menos, unos treinta minutos de actividad física durante varios días de la semana; mantener una dieta saludable y controlar la cantidad de azúcar que ingerimos; evitar el tabaco, que, además de ser perjudicial en otros aspectos, se ha relacionado directamente con la posibilidad de sufrir de diabetes. Teniendo en cuenta estos aspectos podemos prevenir efectivamente o, en el peor de los casos, retrasar varios años la aparición de la diabetes.