Primera revista especializada para la comunidad de Padres de Familia

LA IMAGEN CORPORAL DE LOS NIÑOS: Más autoestima y menos dietas!

24
Por: Dra. Mónica Katz, médica especialista en nutrición y autora de los libros “No dieta”, “Comer” y “Somos lo que comemos”

La mirada que los chicos tienen de su propio cuerpo es, en gran medida, influenciada por sus padres.

¿Cómo lograr que se sientan bien con su físico?

Más allá de la influencia ejercida por los medios de comunicación, los avisos publicitarios y la sociedad en general, la valoración del propio cuerpo es, en gran medida, producto de lo aprendido, escuchado y visto en casa.

Como padres es importante tener en claro que la autoestima no depende de la opinión de los demás ni de las exigencias de la sociedad, sino de lo que uno le transmite a los hijos: si les enseñamos que valemos por quienes somos, por nuestras características, nuestras habilidades y no por cómo nos vemos o lo delgados que estemos esto marcará la diferencia en sus maneras de pensar, de verse a sí mismos y, también, de ver a los demás.


En este sentido, es fundamental olvidarse de los parámetros culturales de belleza y construir confianza a través de actitudes que nos involucren:

  • Aceptar el propio cuerpo para que nuestro hijo/a acepte el suyo.
  • No dar ninguna referencia de que algo está mal con el cuerpo de él o ella, independientemente del peso o forma que tenga.
  • Tratar de brindarle una imagen positiva en relación a alguna característica propia, como por ejemplo: “Me encanta tener el pelo lacio/ondulado” o “Siempre me gustó ser bajita/alta”.
  • Buscar rasgos parecidos y positivos entre nosotros y nuestro hijo/a.
  • Preguntarse si hay alguna característica física que simboliza la belleza en la familia y buscarla en las distintas generaciones para ayudarle a crear una definición de belleza más amplia.
  • No rechazar halagos.

Si los padres estamos conscientes de las actitudes que tenemos sobre nuestra imagen y la de nuestros hijos, podemos ayudarlos a sentirse firmes frente a la poderosa influencia de la cultura y, a la vez, aportar nuestro granito de arena para que vaya cambiando esa concepción social de que lo que importa es tener un cuerpo delgado, cueste lo que cueste.


Para contribuir con esta idea, podemos:

  • Realizar comentarios positivos acerca del propio cuerpo y el de los otros, evitando los negativos.
  • No discriminar a otros por su tamaño.
  • Rechazar verbalmente la idea del cuerpo perfecto.
  • Demostrar respeto por el propio cuerpo y el de los demás.
  • Desafiar las imágenes de los medios de comunicación.
  • Valorar el cuerpo por lo que nos da cada día.
  • Pensar en aquello que uno admira de sus amigas/os.

Por supuesto que todo esto no significa que dejemos de lado la salud. Tener un estilo de vida saludable, cuidar nuestro cuerpo para llevar una vida sana es una cosa y la obsesión es otra. 

Si suspiramos angustiados al mirarnos en el espejo, decimos constantemente que no deberíamos comer esto o aquello, comentamos que necesitamos hacer dieta, nos quejamos de nuestra nariz, cabello, ojos, caderas, panza y/o piernas, expresamos inseguridades o insatisfacción sobre nuestra figura, etc. lo más seguro es que nuestros hijos crean que es natural no estar conforme con el propio cuerpo. Por eso, lo mejor es desterrar estas actitudes y comenzar a quererse para que ellos también lo hagan consigo mismos.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.