La mejor forma de ganarse el respeto de un niño es respetarle

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Aunque muchos padres consideran que ganarse el respeto de un niño es imposible, esto no es cierto. Incluso en las situaciones límite, si los padres actúan con inteligencia y bien asesorados, lo pueden conseguir. La clave puede estar en la frase de Milton Erickson, quien dijo que “nunca es tarde para tener una infancia feliz”.

Es cierto que nunca es tarde para tener una infancia feliz y esto es algo que puede aplicarse tanto a padres como a niños. Siempre hay tiempo para establecer una relación de respeto entre ambas partes,ya que es un pilar fundamental para la convivencia y para que cada uno pueda ejercer de forma adecuada su rol.

A continuación compartiremos una serie de pautas que diferentes psicólogos y especialistas han puesto en acción demostrando su garantía de éxito. No olvides que aunque tal vez no sea fácil ganarlo, los beneficios hacen que el esfuerzo sea siempre una buena inversión.

Habla siempre con respeto

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La mejor forma de ganarte el respeto de un niño es hablando siempre con respeto a los demás. Recuerda que tú eres un ejemplo para tu hijo desde su más tierna infancia. Él se fija en tu actitud, comportamiento y forma de ser.

¿Quieres ganarte el respeto de un niño? Habla siempre de forma educada, sobre todo con él. Recuerda que las interacciones con los demás son adecuadas cuando los dos encuentran un punto de conexión y cada uno reconoce a la otra parte en lo que dice, pide o da.

Crea reglas

Vivimos en un mundo que le pone diques al caos a través de las reglas. Así pues, establecerlas con tus hijos y hacerlas cumplir es una excelente idea. Desde el Centro Pediátrico de Williamsville recomiendan formar entornos claros para que los niños no se confundan y tengan un ambiente vital de seguridad.

No obstante, recuerda que las reglas no son simplemente para que las cumpla el niño. Debes respetarle, y por tanto tú también has de adecuarte a las leyes que propongáis entre todos y ser fiel a ellas. El chico observará, aprenderá y cumplirá.

Cumple con honestidad

Por desgracia, a lo largo de nuestro devenir vital nos encontramos con gente poco honesta. Un error grave, pues esto promueve un ambiente inseguro que muestra impunidad ante las malas acciones y ante la educación reprobable.

Sin embargo, si tu niño te observa como una persona honesta, cumplidora, incapaz de faltar a su palabra, sabrá perfectamente que eres íntegro y respetable y te habrás ganado su admiración y su respeto. Las normas son negociables, pero por parte de los adultos la pereza nunca es un buen argumento para plantear esta negociación cuando ya se ha alcanzado un acuerdo.

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Escucha a tu hijo

El psicólogo John Petersen aconseja siempre escuchar a los niños. Si valoramos sus opiniones y sus ideas, no solo formamos a jóvenes más autónomos, responsables, respetables y creativos, también serán más respetuosos, tanto contigo como con otras personas.

Disculparse no está prohibido

Muchos adultos consideran que disculparse ante un niño es un error. Sin embargo, es todo lo contrario. Tu autoridad no se verá menoscabada, pues no eres una persona perfecta. Cuanto antes sepa esto cada joven, mejor para todos.

Lo que has de hacer ante el error es pedir disculpas y aprovechar la situación para mostrar al pequeño el camino a seguir. Demuestra cómo solventar los problemas con humildad y respeto, siempre siendo responsable y sin dejar de lado una actitud positiva.

 Elogiar al niño

¿Te gusta que te elogien cuando haces algo bien? Sea como fuere, a nadie le amarga un dulce. Así pues, si tu niño hace lo correcto, es bueno que lo sepa. La compensación, el refuerzo positivo y el comportamiento adecuado ante los aciertos son ejercicios muy válidos para ser respetuoso y respetado por él.

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No olvides la autoridad

Sea como fuere, el psicólogo jim Taylor recuerda que nunca debemos olvidar el principio de autoridad. Es necesario recordar que el niño tiene una visión del mundo más sesgada que el adulto, pues su mente está en pleno desarrollo.

Así pues, aunque nos consideremos amigos o confidentes, no hay que olvidar que somos adultos y hemos de conservar cierta autoridad sobre los pequeños. Nosotros somos sus tutores, formadores y educadores y a esto tenemos que sumar el intento firme de ser también y sobre todo un ejemplo.

El hecho de escuchar, o de negociar no debe hacer que perdamos la perspectiva, la relación entre padre e hijo, al menos cuando estos son menores de edad, tiene que se una relación asimétrica. Siendo, lógicamente, cada vez menos con los años.

¿Quieres ganarte el respeto de un niño? Empieza por tener claro cómo lograrlo y convertirte en su ejemplo. Con el reflejo de un adulto responsable, positivo, amable, dialogante y respetuoso, todo hijo será un joven más pleno, feliz y respetable.

Escrito por: Pedro González Núñez

Artículo originalmente publicado por: lamenteesmaravillosa.com

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