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Por qué no debes preocuparte si tu hijo no es el mejor de la clase

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Por esta fecha muchos colegios de calendario A están saliendo a sus vacaciones de mitad de año y los colegios de calendario B están terminando sus años escolares, y con el cierre de estos ciclos vienen la evaluaciones de rendimiento de nuestros hijos. Lo típico es escuchar, ver o vivir una situación  en la que ya sea  un hijo, sobrino, primo o hermano,  no sea el primero de la clase.

Aún recuerdo con nitidez que mi profesor de cuarto grado de primaria era muy estricto, a quien siempre le gustaba que se hiciera todo bien y en orden. Mis compañeros y yo pensábamos que ese profesor era un poco “amargado”, sobre todo con una compañera, de nombre Carolina, quien se demoraba mucho en copiar lo que estaba escrito en el pizarrón, en realizar los ejercicios en la clase de matemáticas, en fin, sufría mucho porque no podía llevar el ritmo de la clase.

primero de la clase

Carolina siempre estaba callada, como si estuviera en espera de que el maestro le llamara la atención por quedar de “última” en hacer las cosas. Recuerdo que las tareas las llevaba sin terminar, y era la “última de la clase” según el profesor. Por esa razón citaron a su mamá en varias ocasiones, y tomaron la decisión de que se sentara en el primer puesto de la fila. La llevaron también al optómetra para ver si tenía problemas de visión y, bueno, resultó que sí necesitaba anteojos, pero su situación no mejoró.

Había una cosa en la que Carolina era la mejor: en la clase de danza y deportes, donde se desenvolvía como pez en el agua, pero yo, ¡yo era un total fracaso! en esa área, no podía llevar el ritmo. El tiempo pasó y nos graduamos, y cada quien siguió por su lado. A Carolina muy poco la vi después.

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Cuando entré a la universidad decidí estudiar educación, y fue hasta entonces que me di cuenta de muchas cosas: entendí que cada ser humano tiene una inteligencia diferente, esto quiere decir que cada uno es experto en algo y no en todo, como usualmente nos hacen creer muchos maestros.

En mi experiencia como maestra me percaté de que la teoría Gartneriana es totalmente cierta, porque hay niños con capacidad lectora increíble, mientras que otros son espectaculares dibujando, y hay muy buenos también en matemáticas.

Por lo tanto, ¡no te preocupes si tu hijo no es el primero de la clase! Muchos maestros no saben o no aplican esta teoría, y nada más se limitan a medir la inteligencia por medio de un examen, pero no se detienen a ver las posibilidades que cada niño tiene; por eso, como padres es necesario aprender a conocer a nuestros hijos y ayudarlos para que vayan desarrollando sus capacidades al máximo. Estos consejos seguro le serán de ayuda:

  • Es recomendable pasar tiempo de calidad con los niños, con intención de poder conocer sus necesidades e intereses.
  • Deja que experimenten en lo que les llame la atención, pero eso sí, nunca dejes de observarlos.
  • Dialoga con su maestro o maestra sobre su comportamiento, es responsabilidad como padres o encargados estar al pendiente de su educación.
  • Apóyalos, y sobre todo aprende a dirigirlos para que se desarrollen a plenitud.
Por: Sandra Díaz.
Artículo editado para Revista Mundo Padres. Tomado de Familias.com

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