Primera revista especializada para la comunidad de Padres de Familia

Separación con hijos…

12

Cuando la pareja se separa deben seguir siendo padres

Autor: Armando López.

El amor no es eterno. O no es siempre eterno. Hay parejas que duran toda la vida porque se quieren siempre, hay otras que duran toda la vida, aunque no se quieren siempre y hay otras que se rompen. En ocasiones sucede antes de ser padres y en ocasiones una vez ya lo son.

Esta separación, la separación con hijos, es una decisión dura y difícil de tomar porque influye no solo en los padres, sino también en los hijos. Por eso los padres deben tener muy claro, y los hijos también, que los padres, pese a la separación, siguen siendo padres.

“Ahora ya no somos una pareja, ahora somos una familia”

No todas las parejas y familias piensan como yo, pero yo siempre lo he visto así. Una vez mi mujer y yo tuvimos hijos dejamos de ser una pareja para convertirnos en una familia. Allí donde vamos, vamos juntos adultos y niños. Esto quiere decir que para nosotros es tan importante la relación que hay entre ella y yo como la relación que hay entre ella y los niños y la que hay entre los niños y yo.

Cuando una pareja se separa, lo que acaba es la pareja. Es decir la relación marital. Esos lazos atrás, se desligan formalmente. Se opta por ello para que uno, o los dos, dejen de sufrir y para pedir una nueva oportunidad a la vida. Pero los hijos están ahí y deben estar muy presentes para el padre y para la madre.

Las necesidades de los niños siguen siendo las mismas

Separarnos de nuestra pareja es un gran cambio en nuestra vida. Un cambio enorme, pero un cambio en el que debemos intentar no afectar o hacerlos lo menos posible a los niños. No hablo de disimular, ni de mentirles. Hablo de tener presente que los niños tienen las mismas necesidades y esperan la misma relación que cuando papá y mamá estaban juntos en casa.

Hay padres que no tienen esto muy en cuenta y se limitan a iniciar una guerra que, como toda guerra, suele acabar mal. En este caso, como hay terceras personas implicadas, los niños, los resultados finales pueden ser desastrosos. ¿Acaso no es la guerra el fracaso del diálogo? Pues los padres deben hacer todo lo posible y todo lo imposible por no fracasar en el mundo de las palabras, de las negociaciones y de los acuerdos, con el fin de no iniciar esa batalla.

Los niños sufren, porque imaginan, creen o saben, según la edad, que van a perder a uno de sus padres o, en cierto modo, a los dos. La ausencia, la depresión de uno o de los dos, el cambio de actitud, el separarse de mamá o papá porque estarán menos tiempo en casa, todo ello hace que puedan aparecer problemas de autoestima, de comportamiento, tristeza, depresión, etc.

Y esto, los padres, tenemos que tratar de minimizarlo lo máximo posible. Lo primero es ser francos con ellos y explicar las cosas tal y como son, adaptando el lenguaje a la capacidad de cada niño, según la edad. Lo segundo, tener claro que lo que se rompe es el vínculo entre los padres, pero no el vínculo de cada padre con los hijos. Ese no debe romperse jamás, porque los niños, como digo, siguen necesitando a su padre y a su madre, aunque sea por separado. Y lo tercero, tratar de que no se rompa tampoco con los demás familiares. Si antes de la separación había relación con primos, tíos y abuelos, esta relación debe seguirse manteniendo.

Es decir, en definitiva, los padres debemos seguir manteniendo y alimentando nuestra relación con los hijos, para que ellos no sientan ninguna pérdida por ese lado. Es obvio que todo cambiará: mamá y papá ya no estarán juntos, pero si mamá y papá siguen teniendo una relación estrecha y estable con ellos, la separación no será tan dolorosa para los niños, que no forman parte de las decisiones adultas pero sin embargo son parte implicada.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.